sábado 07 de noviembre de 2026 - Edición Nº2894

Social | 7 nov 2026

Cuando se apagan las luces: la salud mental, el desafío invisible del deporte de alto rendimiento

La salud mental se convirtió en uno de los grandes desafíos del deporte de alto rendimiento. Según un estudio publicado este año por el Comité Olímpico Internacional (COI), que analizó a cerca de 11.000 deportistas, aproximadamente uno de cada tres presenta síntomas de malestar psicológico, mientras que uno de cada cinco manifiesta signos de ansiedad o depresión. Los resultados reflejan el impacto de la exigencia permanente, la presión por obtener resultados y los ritmos de competencia sobre el bienestar emocional de los atletas.


La problemática fue uno de los ejes del Fit Mind Summit 2026, realizado en la localidad española de Alcobendas, donde deportistas y especialistas coincidieron en la necesidad de incorporar herramientas de acompañamiento psicológico durante las carreras y, especialmente, en el proceso posterior al retiro. Entre los principales obstáculos mencionaron la frustración, la gestión de las derrotas, las lesiones y la dificultad de construir una nueva identidad cuando la actividad deportiva deja de ocupar el centro de la vida. En ese sentido, Lola Fernández Ochoa, exesquiadora olímpica y fundadora de una organización de apoyo a atletas de élite, advirtió sobre el vacío que aparece cuando desaparecen la adrenalina, las rutinas y las referencias que acompañan al deportista durante su trayectoria.

Otros protagonistas también compartieron sus experiencias. Jaime Nava, excapitán de la selección española de rugby, reconoció las dificultades emocionales que atravesó después de abandonar la actividad profesional y señaló que muchos atletas desarrollan una dependencia de la adrenalina y la competencia. Por su parte, el exarquero de balonmano Jota Hombrados, quien extendió su carrera hasta los 49 años, destacó la importancia de no atravesar en soledad la transición hacia una nueva etapa. Jennifer Pareja, exintegrante de la selección española de waterpolo y medallista olímpica, también recordó el impacto que significó quedar fuera de la convocatoria para los Juegos de Río 2016 y abandonar la competencia a los 32 años.

Las estadísticas del COI dimensionan la magnitud del problema: el 18,3% de los deportistas analizados presenta síntomas de depresión, el 18% de ansiedad y el 21,7% sufre alteraciones del sueño. Además, el 26,5% registra un consumo problemático de alcohol, el 4% presenta problemas vinculados a las drogas y el 37,6% manifiesta conductas alimentarias desordenadas. A estos factores se suman la exposición permanente en redes sociales, la presión por el rendimiento y, en muchos casos, la incertidumbre económica que acompaña el final de las carreras profesionales.

Aunque la asistencia psicológica ganó terreno en el deporte de alto rendimiento, los especialistas y exatletas consideran que todavía queda mucho por hacer. Diego Méntrida, triatleta español, sostuvo que entrenar la mente debe tener la misma importancia que preparar el físico y remarcó que pedir ayuda no representa una debilidad. La conclusión compartida en el encuentro fue que el acompañamiento no debe limitarse a los momentos de crisis, sino que debe formar parte de toda la trayectoria deportiva y contemplar también la reinserción laboral y personal después del retiro. Porque detrás de cada medalla y cada resultado existe una persona que también necesita herramientas para afrontar lo que sucede cuando se apagan las luces de la competencia.

MÁS NOTICIAS