JJ. OO. | 15 sep 2026
Juegos Suramericanos 2026
El río como escenario, la camiseta como destino: Argentina comienza a remar en Santa Fe
La Laguna Setúbal se prepara para recibir desde este martes una de las competencias que pondrá a prueba la resistencia, la precisión y la capacidad de adaptación de los deportistas argentinos en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026. El remo comenzará su actividad con las primeras clasificaciones y se extenderá hasta el viernes, en cuatro jornadas en las que una numerosa delegación nacional buscará dejar su marca sobre las aguas santafesinas. Catalina Deandrea recibió a Rugido Sagrado en la previa y habló sobre la preparación y objetivos para el torneo.
Argentina estará representada por un importante grupo de remeros y remeras, entre ellos Francesca Arango, Elena Cerrudo, Catalina Deandrea, Florencia Alejandra Duarte, Anika Fucile Mari, Agostina Abril Manzotti Scolari, Carola Mercedes Molina, Delfina Orlandini, Victoria Riveros, María Guadalupe Salas, Iara Camila Simonitti, Fernando Gabriel Alvarez, Agustín Elias Annese, Valentino Aversso, Emiliano Oscar Calderón, Rodrigo Enriquez Andresson, Martín Segundo Mansilla Cocuzza, Ignacio Daniel Pacheco, Máximo Gustavo Pacheco, Joaquín Riveros y Joel Alejandro Romero. La competencia tendrá en la Laguna Setúbal un escenario abierto y cambiante, donde las condiciones del viento pueden convertirse en un factor determinante.
Para Deandrea, que llega a Santa Fe con 21 años y una creciente experiencia internacional, el objetivo está claro: ir en busca de medallas. La remera argentina competirá en cuatro botes: el ocho femenino, el ocho mixto, el cuádruple y el cuatro sin, una exigencia que multiplicará los esfuerzos a lo largo de las jornadas. "Desde lo personal es ir a buscar medallas en los cuatro botes que corro", afirmó en la previa con Rugido Sagrado. Y el deseo es compartido por toda la delegación: "A nivel grupal, yo creo que todos vamos más o menos por lo mismo".
El equipo argentino arribó a Santa Fe dos días antes del comienzo de la competencia, después de una concentración previa en Tigre, uno de los principales centros de entrenamiento del remo nacional. Ahora llega el momento de trasladar todo ese trabajo al agua. Y Deandrea conoce bien las particularidades del escenario: asegura que la pista santafesina puede volverse "bastante picada" cuando el viento sopla con intensidad y aparecen las olas, aunque también destaca una característica que puede jugar a favor de los argentinos: la Laguna Setúbal es una pista muy rápida cuando las condiciones acompañan.
La joven remera comenzó su recorrido internacional en 2021, cuando tenía apenas 16 años. Desde entonces participó en cinco campeonatos sudamericanos y fue construyendo, competencia tras competencia, una experiencia que hoy le permite afrontar estos Juegos con otra confianza. "Fui ganando experiencia, fui ganando confianza y también fui mejorando", explica. Los nervios, reconoce, todavía aparecen, pero ahora conviven con una seguridad que solamente puede entregar el paso de los años y la competencia internacional.
Hay algo, sin embargo, que no cambió desde aquella adolescente que recibió por primera vez la camiseta argentina. Para Deandrea, representar al país continúa siendo una mezcla de orgullo y responsabilidad. Hoy, con 21 años, puede dimensionar algo que quizás a los 16 resultaba imposible: aquello que veía por televisión, cuando observaba a los representantes argentinos, ahora también forma parte de su propia historia.
Su camino tampoco estuvo separado de los sacrificios cotidianos. Mientras desarrolla su carrera deportiva, Deandrea estudia Psicología y encontró en una modalidad híbrida la posibilidad de continuar con la facultad sin abandonar el alto rendimiento. Eso implica avanzar a un ritmo diferente del que le gustaría, resignar encuentros y salidas con amigos y reorganizar constantemente sus tiempos. Pero no lo vive como una carga: "Lo que hago hoy acá me encanta, entonces vale la pena todo el resto".
Detrás de esa posibilidad también aparecen sus padres, protagonistas silenciosos de una historia que comenzó mucho antes de que Catalina pudiera imaginarse compitiendo en unos Juegos Suramericanos. Son quienes la acompañaron desde el primer momento, estuvieron presentes en sus viajes y, según cuenta, siempre la impulsaron a disfrutar el camino sin condicionarla por los resultados. Ese respaldo le permite mirar el deporte con una certeza: puede buscar el máximo nivel, pero también sabe que existe un espacio para decidir qué quiere hacer con su vida.
Ahora todo eso queda momentáneamente suspendido. Desde este martes, las historias personales dejan lugar al sonido de los remos entrando y saliendo del agua, a la estrategia, al viento y a la velocidad. La Laguna Setúbal será durante cuatro días el escenario donde Argentina buscará transformar meses de entrenamiento en resultados. Para Catalina Deandrea, será además otra oportunidad de comprobar cuánto creció desde aquel primer Sudamericano de 2021. Con 21 años, cuatro botes por delante y la camiseta argentina sobre el cuerpo, ya no mira desde afuera a quienes alguna vez admiró: ahora es ella quien forma parte de esa historia.
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