jueves 17 de septiembre de 2026 - Edición Nº2843

JJ. OO. | 15 sep 2026

Juegos Suramericanos 2026

La camiseta que conoce el camino: La Garra comienza en Santa Fe una historia que apunta a Lima y Los Ángeles

La Selección Argentina femenina de handball, La Garra, comenzará este miércoles su camino en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 con un objetivo que va mucho más allá de un debut. Desde las 19:30, en el Estadio Invencible de Santa Fe, el conjunto dirigido por Mariano Muñoz enfrentará a Colombia en la primera jornada de un torneo que pondrá en juego dos plazas por rama para los Juegos Panamericanos de Lima 2027 y que, además, marcará el inicio del recorrido olímpico rumbo a Los Ángeles 2028. Carolina Bono, una de las integrantes experimentadas del plantel, recibió a Rugido Sagrado en la Villa Suramericana.


El certamen femenino se disputará hasta el 20 de septiembre bajo el formato de todos contra todos. Argentina tendrá cinco compromisos en cinco días y, después del estreno ante Colombia, se medirá sucesivamente con Chile, Uruguay, Perú y Paraguay. Brasil no participará de la competencia femenina debido a que ya tiene asegurada su clasificación a Lima 2027 tras su consagración en los Juegos Panamericanos Junior. Por eso, cada partido tendrá un peso particular y obligará a La Garra a sostener la concentración desde el primer lanzamiento.

"Tenemos lo suficiente para ganar, pero tenemos que ser conscientes de que va a ser un torneo muy, muy difícil, muy, muy duro", señaló Carolina Bono en la previa. La jugadora argentina sabe que el desafío no pasa solamente por la calidad individual, sino también por construir rápidamente una identidad colectiva. "No estamos acostumbradas a jugar todas juntas", explicó, en referencia a un equipo que combina juventud y experiencia y que busca comenzar a consolidar un nuevo modelo de juego bajo la conducción de Muñoz.

En esa mezcla aparece también una de las claves de La Garra. Bono, junto con Malena Cavo y Eugenia Mellano, forma parte del grupo de las más experimentadas, mientras que varias de sus compañeras atraviesan sus primeras experiencias con la Selección mayor. Para la jugadora de 26 años, el potencial existe, pero habrá que "explotarlo" durante una competencia en la que no habrá demasiado margen para recuperarse de un mal resultado. Y entre todos los rivales, identifica a Paraguay como uno de los principales obstáculos, justamente el seleccionado que Argentina tendrá enfrente en la última fecha.

Pero representar al país tiene para Bono una dimensión que excede cualquier tabla de posiciones. "Siempre es un orgullo ponerse la camiseta en cualquier torneo", sostuvo. Esta vez, además, la experiencia de compartir la Villa con deportistas de otros países y disciplinas le permitió vivir los Juegos desde una perspectiva diferente: "No es un torneo más". La satisfacción convive con los sacrificios que acompañaron buena parte de su carrera, aunque para ella el balance resulta claro: "Todo tiene su recompensa".

Bono conoce especialmente bien el valor de ese esfuerzo. A los 19 años se marchó al exterior y permaneció seis años y medio jugando fuera de Argentina. Allí aprendió a vivir lejos de su familia, a convivir con la distancia y a resignar cumpleaños, reuniones y fiestas. Pero también encontró una experiencia que define como "la mejor decisión" de su vida. Este año decidió regresar al país para continuar vinculada al handball y a la Selección, pero también para abrir espacio a otros proyectos personales que durante aquellos años había postergado por la exigencia del deporte profesional.

Su historia, en definitiva, también habla de quienes hicieron posible que aquella adolescente pudiera convertirse en la jugadora que hoy vuelve a ponerse la camiseta argentina. Bono recuerda especialmente a su padre llevándola desde Villa Luro hasta Caballito para ir al colegio y luego trabajando en San Martín, antes de volver a buscarla para que pudiera regresar a entrenar. Su madre también se ocupaba de acompañarla a las prácticas, mientras que su abuela y otros familiares formaban parte de una estructura imprescindible para sostener aquel sueño.

Doce años después de aquella primera vez que vistió la camiseta argentina, cuando apenas tenía 14 años, Carolina Bono vuelve a ponerse los colores nacionales en Santa Fe. Esta vez, con otra edad, otra experiencia y otra conciencia del camino recorrido. Pero con el mismo orgullo. Y mientras La Garra inicia ante Colombia un torneo que puede abrirle las puertas de Lima 2027 y comenzar a trazar el camino hacia Los Ángeles 2028, aquella camiseta que empezó a vestir siendo una adolescente vuelve a representar lo mismo: todo lo que hubo que dejar atrás para llegar hasta acá y todo lo que todavía queda por conquistar.

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