JJ. OO. | 12 sep 2026
Juegos Suramericanos 2026
Hay sueños que se heredan, otros que recién comienzan: Argentina y una historia de bochas en Santa Fe
Las bochas harán su debut en los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 y Argentina afrontará la competencia con seis representantes: Romina Soledad Bolatti, Candela Pilar Molina, Milagros Victoria Pereyra, Gabriel Alejandro Crespi, Renzo Agustín Farías y Lucas Daniel Hecker. Entre ellos aparecen dos historias que reflejan distintas etapas de un mismo deporte: Milagros Pereyra, campeona del mundo en 2024 y heredera de una familia profundamente ligada a las bochas, y Candela Molina, de apenas 18 años, que tendrá su primera experiencia en un Juego Suramericano después de haber conseguido el tercer puesto en un Mundial Junior. Ambas recibieron a Rugido Sagrado en la villa sudamericana.
Para Pereyra, las bochas son mucho más que un deporte. Son parte de su identidad y de una historia familiar que comenzó varias generaciones atrás. "Somos una familia bochófila, desde mis abuelos, mi mamá, mis tíos, mis primos y hoy en día mis sobrinos, todos jugamos a las bochas”, contó desde la Villa Sudamericana. Su club, Sarmiento de Concepción del Uruguay, también ocupa un lugar central en esa historia: está ubicado a metros de su casa y fue el lugar donde aprendió a jugar. Su madre, Mónica, fue además una figura fundamental en su camino y llegó a ser entrenadora de la Selección Argentina.
La historia de Candela Molina tiene otros tiempos, pero también una raíz familiar. Comenzó a jugar a los seis años y hoy, doce años después, afrontará uno de los desafíos más importantes de su joven carrera. Ya fue tercera en un Mundial Junior disputado en Francia, pero reconoce que la dimensión de los Juegos Suramericanos es diferente. Consciente de que todavía está construyendo su camino, asegura que intenta competir sin que los nervios y la ansiedad la dominen.
El contraste también aparece en la manera en que ambas miran el futuro. Pereyra ya conoce la cima: en 2024 cumplió el sueño de ser campeona mundial, aunque reconoce que alcanzar ese objetivo también le generó un vacío inesperado. “Yo sigo siendo la misma que era antes de ser campeona del mundo, pero hay que aprender a perder y también hay que aprender a ganar”, reflexionó. Después de conquistar el título, necesitó tiempo para encontrar nuevamente un objetivo que la movilizara. “Me costó encontrar el rumbo otra vez, pero hoy te puedo decir que aprendí a sobrellevar todo eso, a disfrutar de lo que logré, pero también a saber que esto sigue”, afirmó. Ahora, en Santa Fe, su objetivo es claro: “Estamos para llegar al podio, a lo más alto. El primero es entrar al podio y el segundo es ir por la de oro”.
Entre una campeona mundial que busca mantenerse en lo más alto y una joven que recién comienza a descubrir hasta dónde puede llegar, Argentina afrontará su debut en las bochas con un equipo que combina experiencia, juventud y distintas historias de sacrificio. Pereyra llega con la experiencia de haber aprendido a convivir con la gloria y con las exigencias que vienen después de alcanzarla; Molina, con la frescura de quien todavía tiene mucho camino por recorrer y un Mundial Junior que le demostró que puede competir entre las mejores.
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