Otros | 31 ago 2026
Futbol
Celeste Núñez, de una comunidad mbya guaraní a su sueño de dirigir partidos
Celeste Núñez tiene 15 años, vive en una comunidad originaria mbya guaraní de Misiones y desde los 11 años encontró en el fútbol una de sus grandes pasiones. Comenzó a jugar y, con el paso del tiempo, descubrió que también quería conocer el deporte desde otra perspectiva. Hoy, después de completar un curso y obtener su diploma de árbitra, tiene un objetivo claro: continuar formándose para convertirse en profesional y llegar a dirigir en los estadios más importantes.
La joven vive junto a su mamá Laura, su papá Marcos y sus ocho hermanos en la aldea Paí Antonio Martínez, una comunidad ubicada sobre la Ruta Nacional 14, en el municipio de Fracrán. Allí viven unas 140 familias y alrededor de mil personas. Hace cuatro años, Celeste fue seleccionada para integrar uno de los equipos femeninos del Municipio de Fracrán que participa de las Ligas Interculturales, una competencia que reúne a equipos de distintas comunidades originarias de Misiones.
En sus comienzos como futbolista, Celeste se desempeñó como delantera y luego alternó posiciones en el mediocampo. Mientras avanzaba en su experiencia como jugadora, también comenzó a interesarse por el arbitraje. “Mis ganas de ser árbitra nacieron por el gran amor que siento por el fútbol y porque quería conocer el deporte desde otro punto de vista”, explicó. Esa inquietud la llevó a seguir los pasos de su padre y buscar una formación específica.
Marcos jugó al fútbol a nivel local hasta los 34 años y, después de retirarse, comenzó su carrera como árbitro. Realizó un curso en San Vicente, una localidad cercana a Fracrán, donde incorporó los conocimientos teóricos a su experiencia dentro de la cancha. Celeste decidió seguir ese camino y asistió a clases dos veces al mes hasta completar su formación y obtener el diploma que la habilitó como árbitra. “En ese curso estudiamos todas las reglas que se ponen en juego dentro de la cancha”, contó.
El debut llegó como jueza de línea en un partido de fútbol infantil masculino disputado en San Pedro. La primera experiencia estuvo marcada por los nervios y por un error que todavía recuerda. “Me puse nerviosa y nos terminaron corriendo a todos de la cancha”, relató. Luego explicó que durante el encuentro no sancionó un fuera de juego: “Yo estaba de jueza de línea y mi compañero, de árbitro principal. No cobré un offside”. Después de ese episodio decidió alejarse temporalmente del arbitraje, aunque siguió acompañando a su padre en los partidos que dirige.
Marcos actualmente trabaja en su chacra y en el Municipio de Fracrán, pero también continúa como árbitro durante los fines de semana y es el único integrante de su comunidad en la Comisión de Árbitros de San Vicente. Dirige encuentros en localidades como El Soberbio, San Pedro, Fracrán, San Vicente y Dos de Mayo, entre otras, y Celeste suele acompañarlo para seguir aprendiendo. Con su diploma ya obtenido y la experiencia de su primer partido como antecedente, la joven busca ahora nuevas oportunidades para volver a una cancha y dar otro paso hacia el sueño de convertirse en árbitra profesional.
Fuente: TN
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