domingo 09 de agosto de 2026 - Edición Nº2804

Hockey | 8 ago 2026

Mundial Masters 2026

Silvia Rivas, 1.000 kilómetros de sacrificio y tres goles para empezar a soñar en grande

Hay goles que valen más que un resultado. Los tres que marcó Silvia Rivas en el debut del equipo +55 IMC A de Argentina en la Internacional Master Cup tienen detrás miles de kilómetros, horas de viaje, jornadas laborales, familia, entrenamiento y una enorme voluntad de seguir haciendo aquello que ama: jugar al hockey. La goleadora habló con Rugido Sagrado luego del debut.


A los 55 años, Rivas comenzó el Mundial Masters con una actuación inolvidable. Su equipo se impuso 5-0 y ella fue protagonista con tres tantos. Pero para entender lo que significa este presente hay que viajar mucho más allá de la cancha. Exactamente, hasta Corrientes, su provincia natal, ubicada a unos 1.000 kilómetros de Buenos Aires. “Mil kilómetros de ida, mil kilómetros de vuelta, llegar, entrenar, subir al colectivo, bajarte, ir a trabajar. Esa fue la vida previa al Mundial”, contó Silvia durante la charla con Rugido Sagrado.

La frase sintetiza buena parte del esfuerzo que realizó para formar parte nuevamente de un proceso mundialista. Su historia en el hockey Masters comenzó en Sudáfrica, donde disputó el Mundial 2022 en la categoría +50. Después llegó la posibilidad de participar de otro proceso, pero las distancias y las obligaciones hicieron que tuviera que tomar una decisión. Rivas había recibido la propuesta de viajar a Nueva Zelanda, pero decidió no hacerlo. 

Los viajes de entre 12 y 16 horas en colectivo significaban desgaste físico y mental, además de tener que regresar a Corrientes y continuar con su vida laboral. Porque Silvia no vive del hockey. Es abogada y trabaja en la representación legal de una obra social de la provincia. Tiene hijos, nietos, esposo y una familia a la que también extraña cuando debe alejarse durante varios días.

“Acá encontré mi lugar”

Dentro del equipo argentino, Rivas asegura haber encontrado algo que considera fundamental: un grupo humano con el que se siente cómoda. Se define como una persona reservada y sensible, muy apegada a sus afectos. Incluso cuenta que, durante las concentraciones, suele tomarse sus momentos para rezar el rosario y meditar. Sus compañeras conocen esa faceta y la respetan. Para ella, el ambiente del equipo es determinante.

A los 55 años, después de haber jugado al hockey desde los seis de manera prácticamente ininterrumpida —salvo durante sus embarazos—, Silvia asegura que no siempre encontró esa conexión con los grupos y los entrenadores. “Acá es como que encontré mi lugar. Y no me pasa siempre”, admitió. Ese sentido de pertenencia se trasladó a la cancha en el debut. El equipo +55 IMC A comenzó el Mundial con una contundente victoria por 5-0 y Rivas aportó tres de los cinco goles. Una actuación que, más allá de las estadísticas, representa la recompensa a un camino de enorme sacrificio.

El sueño sigue siendo el título

Cuando se le pregunta qué sería un buen Mundial, no duda: “El título”. No hay medias tintas. A pesar de los años, los viajes interminables, las responsabilidades laborales y familiares y todos los obstáculos que tuvo que superar para llegar hasta Bélgica, Silvia Rivas sigue mirando hacia adelante.

El primer paso ya está dado. Tres goles en el debut, una goleada por 5-0 y la certeza de que todo el esfuerzo previo tuvo sentido. Porque detrás de cada uno de esos goles hay una mujer que se subió innumerables veces a un colectivo en Corrientes, viajó durante toda una noche, llegó a Buenos Aires, entrenó, regresó a su provincia y al día siguiente volvió a ponerse a trabajar. A los 55 años, Silvia Rivas sigue corriendo. Y, por ahora, el hockey le sigue devolviendo cada uno de esos kilómetros.

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