Hockey | 30 jul 2026
Mundial Masters 2026
Argentina +55 IMC A: un equipo que apuesta a la unión como bandera y sueña con dejar su huella en Brasschaat
Hay equipos que se construyen como castillos de arena, dependientes de una figura o de una ráfaga de inspiración. Y hay otros que se levantan como puentes sólidos, sostenidos por cada una de las manos que los edifican. El seleccionado argentino femenino +55 IMC A parece pertenecer a esta segunda categoría. A pocos días de viajar a Brasschaat para disputar la International Masters Cup, el conjunto dirigido por Agustina Vázquez muestra una identidad clara: la cohesión grupal como motor y la confianza mutua como combustible. Gabriela Barakat, Silvina García Girado, María José Francetich y Martin Bruno hablaron con Rugido Sagrado, único medio argentino que estará presente en el Mundial de Hockey Masters de Bélgica, sobre la preparación, la identidad y los sueños del equipo.
La cuenta regresiva ya comenzó y el seleccionado argentino femenino +55 IMC A avanza hacia Bélgica. Dentro de la International Masters Cup, certamen que reúne a siete equipos y que se disputa en paralelo al Mundial de Hockey Masters, las dirigidas por Agustina Vázquez llegan con una convicción que atraviesa cada entrenamiento: competir al máximo nivel sin renunciar a la esencia que las convirtió en un grupo especial.
Si hay una palabra que se repite en cada conversación con las protagonistas es confianza. Como los hilos invisibles que sostienen una gran red, las jugadoras destacan una y otra vez la cohesión que construyeron durante el proceso. “Esa palabra es una de las grandes virtudes de nuestro equipo. Nos pasamos la pelota incluso estando marcadas porque confiamos en la compañera. Sabemos que si hace falta nos la va a devolver o va a encontrar la mejor solución”, explicó Gabriela Barakat, una de las referentes del plantel.
La delantera asegura que con el paso de los años aprendió a jugar de otra manera. “Antes agarraba la pelota abajo y corría toda la cancha. Hoy llego hasta mitad de cancha, después respiro y sigo. Ahora paso mucho más la pelota que antes. Aprendí a jugar más en equipo”, señaló entre risas. Esa confianza colectiva es también la bandera que levanta Silvina García Girado, quien describió al grupo como una verdadera familia deportiva: “Este es uno de los equipos más unidos en los que me tocó jugar. Hay muy buena cohesión y nos tenemos mucha confianza entre jugadoras. Acá no hay estrellas; el nivel de cada una es muy parejo y las fortalezas individuales terminan potenciando al equipo”.
La influencia de la entrenadora aparece como una brújula constante dentro de ese proceso. “Agustina ha puesto dos ingredientes principales: sacar lo mejor humanamente de todas para formar un buen grupo y, además, enseñarnos cómo movernos tácticamente como equipo”, remarcó García Girado. La misma línea de pensamiento aparece en las palabras de María José Francetich, quien define al plantel como un refugio construido desde la empatía. “Este equipo lo que tiene, además de mucha confianza, es contención. Siempre estamos todas para apoyarnos. Es de las cosas que más me gusta como grupo”, afirmó.

Francetich también valoró el trabajo realizado durante los últimos meses. “Agustina Vazquez es una fenómena. Estamos trabajando mucho las asociaciones y las definiciones al arco”, contó. Y al momento de definir qué sería un Mundial exitoso, eligió una respuesta que refleja el espíritu del equipo: “Más allá de los resultados, sería volver con la misma unión con la que nos vamos”.
Como una llama que se alimenta de varias brasas, el grupo combina experiencia, compañerismo y una competitividad que no se apagó con el paso de los años. Allí aparece la mirada de Martín Bruno, integrante del cuerpo técnico, quien destaca la enorme paridad existente entre los planteles argentinos. “Hay al menos doce jugadoras del equipo IMC A que podrían estar tranquilamente en el equipo A que juega el Mundial, incluso hay varias juadoras del IMC B que podrian estar en el IMC A. Muchas veces la diferencia entre una y otra pasa por decisiones del entrenador o entrenadora”, explicó. Pero también remarca que detrás del compañerismo sigue existiendo un fuerte espíritu competitivo. “Hay jugadoras que quieren salir campeonas y ganar todo. Conozco gente que salió campeona panamericana y estaba enojada porque no había hecho más goles. Es una competencia muy fuerte y me parece fantástico que siga existiendo ese hambre de gloria. A esta edad es buenísimo que todavía tengan esas ganas de competir”, sostuvo.
Esa pasión también atraviesa a Barakat, quien habla de la camiseta argentina como si fuera una armadura capaz de transformar cualquier escenario. “Representar a tu país es algo enorme. Cada vez que me pongo la remera argentina soy otra persona. Es como si automáticamente me potenciara en todo. Me da más fuerza, más energía y más ganas de dar lo mejor”, expresó. La jugadora reconoce que el desafío va mucho más allá de lo físico. “Hay mucho trabajo interno. Hay que combatir esos pensamientos de ‘ya estoy grande’, ‘no voy a poder’ o ‘esto ya no es para mí’. Cuando llegás a un entrenamiento y ves a todas corriendo y disfrutando, esa energía se contagia”, reflexionó. Y aunque admite que el cuerpo ya no responde igual que décadas atrás, la esencia permanece intacta: “La cabeza cree que todavía va a la misma velocidad de antes, pero el cuerpo a veces te dice que no. Igual cuando entro a la cancha soy un tractor. Voy para adelante y doy todo”.
Mundial Masters 2026
El seleccionado masculino +55 quiere convertir la experiencia en un salto hacia la cima en el Mundial de Hockey Masters
Mundial Masters 2026
Las chicas del +55, en busca de la conquista de Bélgica: el gran sueño de ser campeonas del mundo