domingo 21 de junio de 2026 - Edición Nº2755

Fitness | 15 jun 2026

Running

Correr para resistir las tormentas de todos los días

El running dejó de ser una actividad vinculada exclusivamente al rendimiento físico o a la búsqueda de resultados estéticos. Cada vez más investigaciones científicas destacan que correr también puede convertirse en una poderosa herramienta para cuidar la salud mental, mejorar la capacidad para afrontar situaciones adversas y reducir el impacto del estrés cotidiano. Además de los conocidos beneficios cardiovasculares y de la reducción del riesgo de mortalidad prematura, la práctica regular de esta disciplina contribuye a desarrollar la autorregulación emocional y a fortalecer la resiliencia, es decir, la capacidad de adaptarse y recuperarse frente a las dificultades.


Diversos estudios publicados en la revista especializada Frontiers in Psychology encontraron una relación entre el ejercicio aeróbico y una mayor capacidad para superar situaciones adversas. En la misma línea, una revisión difundida por ResearchGate sobre corredores de ultramaratón reveló que quienes practican largas distancias suelen desarrollar niveles más elevados de autoeficacia y fortaleza mental.

Especialistas en salud y deporte explican que correr actúa como una suerte de entrenamiento psicológico. El esfuerzo físico, la aparición del cansancio y la necesidad de perseverar frente a las molestias enseñan al cerebro a gestionar la frustración y a sostener el compromiso, habilidades que luego pueden trasladarse a otros ámbitos de la vida.

Con el paso del tiempo, esa capacidad para mantener el esfuerzo pese a la fatiga se refleja también en el trabajo, los estudios y las relaciones personales, favoreciendo una mejor toma de decisiones y una mayor tolerancia frente a situaciones de presión.

Sin embargo, los expertos aclaran que el running no representa una solución aislada ni reemplaza otros cuidados necesarios para preservar el bienestar integral. Para obtener todos sus beneficios, recomiendan complementarlo con una alimentación equilibrada, un descanso adecuado y controles médicos periódicos cuando sea necesario.

Asimismo, sostienen que la clave para consolidar el hábito está en la regularidad. Mantener sesiones moderadas de al menos 30 minutos, varias veces por semana, y respetar los tiempos de recuperación son factores fundamentales para evitar lesiones y sostener en el tiempo una práctica que, además de fortalecer el cuerpo, puede convertirse en una aliada de la salud emocional.

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