viernes 01 de mayo de 2026 - Edición Nº2704

Artes marciales | 30 abr 2026

Kickboxing

Del borde de la muerte a la jaula: la increíble historia de Fabio Córdoba

A los 60 años, Fabio “Tata” Córdoba encontró en el kick boxing mucho más que una actividad física: descubrió una nueva forma de vivir. Sin perseguir objetivos profesionales, hoy participa en eventos, se anima a subirse a la jaula y disfruta cada momento como un logro personal. “Me recomendaron un arte marcial y me terminó salvando la vida”, resume, convencido de que el deporte marcó un antes y un después.


Pero su historia no comenzó en un gimnasio, sino en uno de los momentos más críticos de su vida. Córdoba fue diagnosticado con Síndrome de Berger, una enfermedad renal crónica y sin cura que afecta progresivamente el funcionamiento de los riñones. Durante meses atravesó un tratamiento intenso que incluyó internaciones y diálisis diarias, atendido por especialistas en Jujuy y Salta.

El cuadro fue extremo. Su cuerpo llegó a acumular tanto líquido que alcanzó los 130 kilos, mientras sus riñones prácticamente habían dejado de funcionar. Estuvo al borde de la muerte y atravesó un proceso físico devastador, en el que llegó a perder 60 kilos.

Durante mucho tiempo, su vida dependió exclusivamente de medicamentos y tratamientos médicos. Sin embargo, en medio de ese escenario apareció un punto de quiebre inesperado. El encuentro con otra persona que padecía la misma enfermedad le abrió una puerta distinta: la posibilidad de mejorar su calidad de vida a través de las artes marciales.

Así fue como el kick boxing comenzó a formar parte de su rutina diaria. Lo que empezó como una recomendación se transformó, con el tiempo, en una herramienta clave para su recuperación física y emocional.

Hoy, Córdoba asegura que hace tres años dejó la diálisis y que logró recuperar parte de la función renal. A pesar de las limitaciones propias de su condición, sostiene que lleva una vida plena, activa y con nuevos desafíos.

Con una fuerte mirada espiritual, también comparte un mensaje de fe y resiliencia: no bajar los brazos frente a la adversidad y confiar en que siempre hay una oportunidad para salir adelante. Para él, el deporte no solo fortaleció su cuerpo, sino que le devolvió la esperanza y las ganas de vivir.

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