sábado 20 de julio de 2024 - Edición Nº2054

Futsal | 10 may 2023

No todo es patear una pelota: un jugador de un equipo de San Martin se quiso suicidar, pero el mundo del futsal lo salvó

A Agustín Ibáñez le explota el teléfono de mensajes. Sus redes sociales también rebalsan, pero él no puede hablar por consejo del equipo psicológico que lo trata. Su conmovedor llanto tras su golazo a River para darle el triunfo a su querido Almafuerte por la fecha 6 del torneo de Primera B del Futsal de AFA ya era toda una imagen potente, pero su historia, la que contó al término del partido, atravesó justamente el alma de muchos. Hacía dos semanas, el jugador había querido quitarse la vida y puso de relieve, una vez más, la importancia de la salud mental.


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No sé qué decirte. Siempre veía a River por la tele y hoy ganarles no tiene explicación. Sabía que le iba a amagar y la iba a picar”, declaraba Agustín tras el partido sobre el triunfo de Almafuerte por 2 a 1 y su brillante definición. Hasta ahí, la palabra de la figura del partido en Red Audiovisual sobre las circunstancias deportivas, por cierto no menores porque con su golazo, el club de San Martín alcanzó al Millonario en la cima de la tabla.

Sin embargo el entrevistador tocó la fibra más íntima de Agustín, cuando le preguntó a qué se debía su conmovedor llanto: “La emoción es porque hace dos semanas, previo al partido con Camioneros, me tocó pasar por un duro momento familiar y lamentablemente quise quitarme la vida, me quise suicidar”.

El Club Social y Deportivo Almafuerte es, como tantos otros en la Argentina, el salvoconducto de Agustín, el lugar donde se olvida de todo. “Yo vengo acá y me olvido de todo lo que me pasa. Los chicos, el cariño del club y de la gente es lo mejor de todo esto”, destacó.

A Agustín Ibáñez le salvó la vida un compañero

Fue la rápida reacción de uno de sus compañeros de Almafuerte la que salvó a Agustín, que minutos antes había dejado un mensaje al grupo de WhatsApp del equipo. Lo escrito llamó la atención de Franco Pedrazzini, capitán del equipo, amigo y padrino del hijo de Ibáñez, quien alertó al club de lo que ocurría y allí salieron en su ayuda, lo que permitió evitar lo que podría haber sido una desgracia.

Yo lo conozco hace mucho tiempo a Agus, desde los cinco o seis años, cuando empezamos en el club. Por distintas situaciones se fue, pero la amistad siguió y cuando volvió era la misma persona, medio vago a veces, pero siempre con buena cara, siempre contento, feliz y uno a veces no se da cuenta de estas cosas. Lo ves que nunca se enoja, nunca putea, nunca pega una piña y siempre está de buen humor. Obvio que estas cosas no están buenas que pasen, pero cuando pasan mueven un poco el piso. Acá lo queremos todos, no hay una persona en el club que no lo quiera. Agustín tiene un hijo hermoso, del cual soy su padrino y esto que pasó a mí me pone más contento que a él, porque se lo merecía”, dijo Pedrazzini tras el partido.

Y luego dejó un mensaje para pensar: “Es un grupo hermoso, pero hay cosas que no podés reemplazar acá. Esto a veces dura dos horas por día, a veces ni nos vemos y si bien estamos mucho tiempo acá, queda el afuera y hay días buenos y malos. Me pone contento que él esté mejor, pero no hay que tapar cosas. Esto es un proceso que hay que atravesar, pero él sabe que nunca va a estar solo”, agregó.

Fuente: TN

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