jueves 20 de agosto de 2026 - Edición Nº2815

Hockey | 20 ago 2026

Mundial Masters 2026

La batalla contra el tiempo: nueve equipos argentinos y una epopeya inolvidable en el Mundial Masters 2026

La delegación argentina, con Rugido Sagrado presente, cerró su participación en el Mundial Masters 2026 con una cosecha histórica: una medalla de oro y tres de plata, además de actuaciones que dejaron a nueve equipos nacionales entre los protagonistas de una competencia disputada en Bélgica y los Países Bajos. En Brasschaat, Amberes y Breda, el hockey argentino volvió a demostrar que la pasión, la experiencia y el espíritu competitivo no conocen de edades.


En la antigua Grecia, los atletas viajaban hasta Olimpia para desafiar sus propios límites y buscar un lugar entre los elegidos. No importaba solamente la corona de olivo: también estaba en juego el honor de representar a una ciudad, la gloria de competir y la certeza de que cada esfuerzo podía convertirse en historia. Dos milenios después, y a miles de kilómetros de aquellas arenas, nueve equipos argentinos emprendieron una expedición con un espíritu similar. Cambiaron las túnicas por las camisetas, las lanzas por los palos y las coronas de olivo por medallas, pero conservaron algo esencial: la voluntad de competir.

El escenario fue el Mundial Masters 2026, una competencia extraordinaria que se repartió entre cuatro ciudades de dos potencias históricas del hockey mundial. Schiedam y Rotterdam (Paises Bajos) recibieron las categorías +35, +40, +45 y +50 entre el 22 de julio y el 1 de agosto; mientras que Breda (Paises Bajos) y Brasschaat y Amberes (Belgica) fueron las sedes de las categorías de mayor edad desde el 6 hasta el 16 de agosto. Brasschaat, a pocos kilómetros de Amberes y muy cerca de la frontera neerlandesa, se convirtió en el gran punto de encuentro de la delegación argentina. Allí, en los campos del KHC Dragons y Olympia Antwerp, se concentraron las categorías +55, +60 y +65. Y Argentina no pasó desapercibida.

Fueron nueve equipos, dos masculinos y siete femeninos, los que defendieron la camiseta nacional. Una expedición enorme, atravesada por viajes, entrenamientos, sacrificios, adaptación a otro país y una seguidilla de partidos que exigió tanto las piernas como la cabeza. El resultado final habla por sí solo: una medalla de oro y tres de plata. Pero las medallas apenas cuentan una parte de la historia.

El oro que rozó la perfección

Si hubo una escuadra argentina que escribió su nombre con letras doradas, fue la Selección B +55 femenina, campeona de la Copa Internacional Masters. Su campaña fue sencillamente extraordinaria: seis partidos, cinco victorias, un empate y ningún gol recibido.

Argentina comenzó la fase de grupos con un 5-0, continuó con un empate 0-0 y luego encadenó triunfos por 5-0 y 4-0. Terminó primera, invicta y con una diferencia de gol que ya anunciaba lo que vendría. En semifinales apareció Southern Cross, pero la historia volvió a tener los mismos colores: 2-0 para las dirigidas por Agustina Vazquez. Y en la final esperaba Australia B, el otro equipo que había llegado invicto hasta aquella instancia. Fue un partido cerrado, de esos que exigen concentración de guerreros. Nuestro pais encontró el camino al triunfo y se impuso 1-0 para quedarse con el título mundial.

Seis partidos. 17 goles a favor. Cero en contra. Y como si aquella estadística no fuera suficiente, las tres máximas goleadoras del certamen fueron argentinas. Una auténtica falange ofensiva que terminó conquistando el oro sin conocer la derrota y con la valla invicta. En la mitología griega, los dioses premiaban a quienes conseguían hazañas extraordinarias. En Brasschaat, el premio fue una medalla dorada que reconoce una campaña que difícilmente podría haber sido más perfecta.

La Selección A y una plata que sabe a historia

La otra gran protagonista de la categoría +55 fue la Selección A, dirigida por Martin Bruno, que consiguió la medalla de plata y el mejor resultado histórico de Argentina en esta categoría. El camino comenzó con una presentación contundente: 5-0 ante Bélgica. Luego llegó una derrota ajustada por 2-1 frente a Inglaterra y una recuperación con un 4-0 sobre Gales. En cuartos de final apareció Irlanda, un rival que había terminado invicto en el Grupo B. Argentina no pudo quebrar el cero durante el tiempo reglamentario, pero tampoco cedió. El 0-0 llevó la definición a los penales y allí apareció el temple necesario para avanzar.

En semifinales esperaba Holanda. Argentina comenzó abajo, pero volvió a demostrar que su historia en este torneo no estaba escrita para los cobardes: remontó el partido y ganó 2-1 para meterse en la final. Y Australia fue el último obstáculo. Los 60 minutos terminaron 1-1 y el campeonato debió resolverse mediante el shootout, los denominados penales australianos. Allí, el conjunto oceánico se quedó con el título. Pero hubo una certeza que quedó flotando sobre el campo: Argentina fue el único equipo que la campeona no pudo doblegar durante el juego

Trece goles a favor, nueve de ellos de jugada, y apenas cuatro en contra en seis partidos. Un equipo ofensivo, competitivo y capaz de levantarse cada vez que el partido le presentó una dificultad. En Auckland 2024 había terminado octavo. Dos años después, en Brasschaat, llegó hasta la final del mundo. Del octavo escalón al segundo. Un salto que no necesita demasiadas explicaciones.

Tres caminos, una misma camiseta

La expedición +55 femenina tuvo además una tercera protagonista: la Selección C. El equipo se animó a competir frente a rivales de enorme rodaje internacional, atravesó una fase de crecimiento partido a partido y consiguió despedirse del Mundial con una victoria 3-1. No hubo medalla en este caso, pero sí una experiencia que puede transformarse en futuro.

Plata para las +60 y otra final mundial

La categoría +60 femenina también dejó una medalla de plata para Argentina. El equipo +60 IMC, dirigido por Alejandra Saporiti, alcanzó la final del torneo y se encontró allí con Ladies, de Inglaterra. Fue un encuentro cerrado, de esos en los que un detalle puede inclinar una batalla completa.

Inglaterra consiguió marcar la diferencia y se impuso 1-0, dejando a Argentina como subcampeona mundial. Una nueva final y otra medalla para una delegación que convirtió a las categorías femeninas argentinas en protagonistas permanentes del campeonato.

El otro conjunto nacional de la categoría, dirigido por Lorena Sánchez, terminó en el 12° puesto luego de caer 4-3 frente a Alemania en su último encuentro.

En Breda también hubo gloria argentina

Mientras Brasschaat concentraba buena parte de la expedición, otro equipo argentino peleaba por la gloria en Breda. El seleccionado masculino +65 llegó hasta la final mundial y enfrentó a Inglaterra. El resultado fue 5-0 para los británicos, pero el marcador no pudo borrar el recorrido realizado durante el torneo. Argentina terminó con una medalla de plata, otra final mundial y la certeza de haber llevado la camiseta nacional hasta la última instancia. 

Las +65 también fueron protagonistas

En Brasschaat, el seleccionado femenino +65, dirigido por Marcelo Volpini, culminó su participación en el quinto puesto. El equipo contó además entre sus filas con una figura de enorme trayectoria del hockey argentino: la ex Leona Laura Mulhall, cuya presencia aportó experiencia y jerarquía a una formación que volvió a medirse contra algunas de las principales potencias del hockey Masters.

El seleccionado +65 IMC, por su parte, finalizó en la séptima colocación.

Los nueve guerreros argentinos

La historia completa de Argentina en este Mundial no puede reducirse solamente a las cuatro medallas.

La delegación estuvo compuesta por nueve equipos, cada uno con su propia historia, sus propios obstáculos y su propia manera de representar al país:

  • +55 masculino: 8° puesto.
  • +55 femenino Selección A:  Subcampeona mundial.
  • +55 femenino Selección B IMC: Campeona mundial.
  • +55 femenino Selección C: cerró el torneo con triunfo 3-1.
  • +60 femenino: 12° puesto.
  • +60 femenino IMC:  Subcampeona mundial.
  • +65 masculino:  Subcampeón mundial.
  • +65 femenino: 5° puesto.
  • +65 femenino IMC: 7° puesto.

El partido que quedará en la memoria

Entre tantas historias, hubo una que seguramente quedará grabada durante mucho tiempo entre los integrantes del +55 masculino. Argentina tuvo una fase de grupos con distintos vaivenes y debió luchar hasta el final en cada presentación. Pero el partido frente a Irlanda tuvo todos los ingredientes de una epopeya.

El seleccionado argentino terminó consiguiendo un triunfo 3-2, después de dar vuelta el encuentro en los últimos segundos. No fue un título. No fue una medalla. Ni siquiera significó alcanzar las instancias finales. Pero fue uno de esos partidos que explican por qué el deporte sigue teniendo sentido después de los 55, los 60 o los 65 años. Porque a veces el verdadero triunfo está en negarse a entregar el partido antes de tiempo.

Un Mundial que también tiene tareas pendientes

El Mundial Masters 2026 dejó imágenes magníficas, escenarios de primer nivel y una competencia que reunió a deportistas de más de treinta países. La posibilidad de disputar un campeonato de estas características en Bélgica y los Países Bajos permitió además poner en contacto a distintas generaciones del hockey con dos de las grandes cunas históricas de este deporte. Sin embargo, también quedaron aspectos por mejorar.

Las transmisiones por streaming fueron uno de los puntos débiles del campeonato. Hubo cortes justamente en momentos culminantes y el acceso presencial estuvo condicionado por una capacidad limitada en las salas, lo que dificultó seguir algunos encuentros de manera adecuada para quienes estaban lejos de las canchas. También aparecieron algunas situaciones organizativas que transmitieron una imagen menos profesional de la que una competencia de esta magnitud debería ofrecer.

No se trata de opacar el trabajo realizado ni de desconocer la dimensión del torneo. Todo lo contrario: si la Asociación Mundial de Masters Hockey pretende continuar creciendo y consolidándose como una organización cada vez más profesional, estos son precisamente los aspectos que deberá corregir de cara al próximo Mundial.

La sede de la próxima edición, prevista dentro de dos años, todavía no está confirmada. Será entonces una nueva oportunidad para que la organización tome lo aprendido en Bélgica y los Países Bajos y dé otro paso hacia adelante.

Argentina volvió a demostrar que la pasión no envejece

En la antigua Grecia, los héroes eran recordados no solamente por las victorias, sino por las pruebas que habían logrado atravesar para alcanzarlas. Algo de eso tuvo la expedición argentina. Hubo quienes llegaron hasta la final y se quedaron con la plata. Hubo quienes levantaron la copa. Hubo equipos que terminaron quintos, séptimos, octavos o duodécimos. Hubo partidos que se ganaron en los últimos segundos y otros que se escaparon por un detalle. Pero todos compartieron el mismo sacrificio. Porque detrás de cada camiseta hubo entrenamientos, viajes, familias, trabajo, gastos, lesiones, recuperación, madrugones y una voluntad inquebrantable de volver a entrar a una cancha. Y eso explica quizás mejor que cualquier estadística lo que Argentina consiguió en Bélgica.

Una medalla de oro y tres de plata

Pero, sobre todo, la confirmación de que el paso del tiempo puede cambiar el cuerpo, pero no necesariamente el espíritu. En Brasschaat, los nombres argentinos volvieron a inscribirse en la historia del hockey Masters. Y si los antiguos griegos tenían su Olimpo, Argentina tuvo en Bélgica su propio templo: un campo de hockey, un palo entre las manos y una camiseta celeste y blanca defendida hasta el último segundo. Porque la pasión no envejece, sino que se convierte en leyenda.

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