Triatlón | 25 feb 2026
¡Nos vemos en Niza! El uruguayo Marcelo Rago clasificó al próximo Mundial Ironman 70.3
El triatleta uruguayo Marcelo Rago convirtió una carrera exigente en Centroamérica en un hito personal. En una prueba inédita y desafiante como el Ironman 70.3 de San Salvador, logró un cuarto puesto en su categoría y, con ello, la clasificación al Ironman 70.3 World Championship.
“Formalmente no iba a buscar la clasificación a Niza, pero mi corazón quería conseguirla. Estaba bien preparado y sabía que podía tener posibilidades”, confesó Rago tras cruzar la meta, en diálogo con Rugido Sagrado. La ambición íntima encontró respaldo en el rendimiento: escaló del puesto 20 al primero en distintos pasajes de la competencia y cerró la jornada entre los mejores. “Otro sueño cumplido de estar entre los mejores en un evento mundial como este Ironman. Estoy muy contento”.
El desafío en El Salvador no era menor. La prueba presentaba una altimetría exigente tanto en el ciclismo como en el running, pero la mayor preocupación pasaba por la termorregulación. Rago venía de entrenar en condiciones de frío y sabía que el golpe térmico sería determinante. “El cuerpo viene de entrenar en frío. Vamos a intentar advertirle del calor generando condiciones artificiales y usando sauna en los días previos, pero va a ser muy difícil”, había anticipado en la previa. El calor y la fuerte radiación del sol al mediodía no sorprendieron, pero sí exigieron máxima concentración. “Ya tenía idea de lo que se siente y a pesar de los primeros kilómetros de running, el resto lo pude batallar bien”, explicó.
Detrás del resultado hubo planificación. Rago entrena a distancia bajo las órdenes de Pablo Cattaruzzi en Catta Triatlón, y el equipo trabajó con precisión sobre el circuito. “La altimetría estaba dentro de lo que entrenamos. Habíamos conseguido el file GPX para simular el curso y las pendientes en el indoor trainer de bicicleta, y ya tuvimos la idea del tipo de esfuerzo y duración bastante claras”. Esa simulación previa permitió que, en plena competencia, cada subida y cada tramo exigente no fueran una sorpresa sino una ejecución prevista. En carreras de esta magnitud, el margen de improvisación es mínimo.
Si el calor era el enemigo principal, la hidratación se transformó en la estrategia decisiva. Junto a su nutricionista, Carina Lasalle, diseñó un plan específico para evitar la deshidratación y sostener el rendimiento en los kilómetros finales. “Fuimos muy intencionales con la nutrición desde el inicio para estar suplidos en los momentos finales”, detalló. El plan incluyó electrolitos en pastillas y un aumento dinámico de líquidos según la sudoración.
Pero el punto más delicado fue el running. “El calor era intenso y fuimos precavidos en usar todo lo posible para bajarme la temperatura en cada estación de hidratación. Fuimos muy diligentes en recibir todo lo que mis manos pudieran recoger en cada estación aunque no sintiera la necesidad, porque sabía que mantener baja la temperatura iba a ser determinante en mi rendimiento”. Esa disciplina —hidratarse incluso sin sed— terminó marcando la diferencia en una competencia donde muchos pagan el esfuerzo en los últimos kilómetros.
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