La primera en advertir el problema fue la estadounidense Breezy Johnson, especialista en esquí alpino, quien durante una conferencia de prensa mostró cómo su medalla se había soltado del cordón que la sujetaba. El episodio generó sorpresa entre periodistas y organizadores, que rápidamente le entregaron una nueva presea.
Según explicó el diario The Guardian, el cordón cuenta con un “mecanismo de desprendimiento obligatorio por ley”, diseñado para liberarse de forma automática ante una tracción fuerte.
Tras ese primer llamado de atención, un video del biatleta alemán Justus Strelow —medallista de bronce en relevos mixtos 4x6 km— volvió a poner el tema en agenda, al desprenderse su medalla mientras celebraba. Las patinadoras Alysa Liu y Jackie Wiles también reportaron fallas similares, en algunos casos con cintas que llegaron a romperse y debieron ser reemplazadas.
Aunque no es la primera vez que ocurre una situación de este tipo —en París 2024 numerosos atletas devolvieron medallas por fallas estructurales—, en esta edición cuatro deportistas lograron volver a instalar el debate.