Artes marciales | 11 ene 2026
Sebastián Crismanich y el desafío de acompañar a los deportistas más allá de la competencia
La medalla de oro obtenida por Sebastián Crismanich en taekwondo durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012 marcó un hito para el deporte argentino y consolidó su figura como referente de la disciplina. A más de una década de aquel logro, el campeón olímpico continúa vinculado al alto rendimiento, ahora desde un rol formativo e institucional, con el objetivo de generar oportunidades para las nuevas generaciones de atletas.
Crismanich asegura que su recorrido deportivo estuvo atravesado desde temprano por una meta clara. “Desde los ocho años visualicé el sueño olímpico y lo tomé como un objetivo”, explicó. Sin embargo, señaló que en ese camino no siempre fue sencillo compatibilizar el entrenamiento con la educación formal. “Antes nos hacían elegir entre el deporte y el estudio. Sostener la regularidad académica era muy difícil”, recordó, al tiempo que valoró los avances actuales del modelo de doble carrera, que permite a los deportistas de alto rendimiento continuar su formación académica.
El ex atleta destacó que entrenar al máximo nivel implica una dedicación constante y una fuerte exigencia mental. “El margen de error se va reduciendo con el tiempo, especialmente en lo actitudinal y en lo mental”, afirmó. En ese sentido, consideró que el trabajo psicológico y la especificidad deportiva son aspectos determinantes para alcanzar y sostener el alto rendimiento, y que esos aprendizajes pueden trasladarse a otros ámbitos de la vida.
En la actualidad, Crismanich integra la Comisión de Atletas del Comité Olímpico Argentino, desde donde impulsa políticas de acompañamiento para el desarrollo integral de los deportistas. Además, junto a su hermano Mauro, se encuentra al frente del seleccionado nacional de Taekwondo WT de Paraguay y mantiene un centro de entrenamiento en la provincia de Corrientes, orientado a la formación de atletas de alto rendimiento con proyección internacional y aspiraciones olímpicas.
Consultado sobre el contexto actual del deporte, el campeón olímpico reconoció las dificultades económicas, aunque se mostró optimista respecto al futuro. “Hay que generar ideas para que exista un camino hacia los sueños por cumplir”, sostuvo. Para Crismanich, el desafío pasa por garantizar continuidad, planificación y oportunidades, con el objetivo de que más deportistas puedan desarrollarse y proyectar su carrera más allá de la competencia.
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