viernes 09 de enero de 2026 - Edición Nº2592

Handball | 7 ene 2026

Selección Argentina

Diego Simonet: "Esperábamos que clasificar a cuatro Juegos Olímpicos generara un crecimiento más grande y que la excusa de ‘no hay plata’ dejara de estar, pero no fue así”

Tras dos décadas defendiendo la camiseta albiceleste, Diego “Chino” Simonet cerró su ciclo en la Selección Argentina de handball. El adiós, anunciado de manera sorpresiva a través de un video en redes sociales antes de la final del Cuatro Naciones disputado en la Casa del Handball, marcó el final de una era para Los Gladiadores y abrió, al mismo tiempo, un debate profundo sobre el presente y el futuro del deporte en el país.


El retiro del histórico central bonaerense no fue una decisión improvisada. Aunque para muchos resultó inesperada, Simonet llevaba tiempo madurándola. A los 35 años, con 20 temporadas en la Selección y 15 como figura del equipo mayor, sintió que era el momento de “pasarle la posta a las nuevas generaciones” y priorizar lo que considera su mayor logro: su familia. “Lo más importante en mi vida es mi familia y ser buen padre, no los campeonatos ni los trofeos”, explica. “Siempre quise poder darles a mis hijos la misma infancia que tuve. Jugar en la Selección implicaba no estar un mes o un mes y medio entero en mi casa y perderme momentos importantes”.

Padre de Juana, de siete años, y Benjamín, de cuatro, y con una tercera hija en camino, el Chino reconoce que la paternidad fue el eje central de su decisión. “Se viene otra etapa de la paternidad y para mí es importante estar cerca”, remarca, sin esconder la carga emocional que tuvo el adiós.

Desde lo deportivo, aclara que el retiro no responde a una merma en su rendimiento ni a la falta de ambición. “Físicamente me siento muy bien, pero ya no estoy para hacer todos los torneos y jugar todos los partidos a full, los 60 minutos”, admite. Y agrega un argumento clave: “El Montpellier es el que me permite darle de comer a mi familia, no la Selección. Me parecía lógico empezar a cuidarme”.

En ese proceso también pesó una mirada a futuro. Simonet entendió que no llegaría a otro ciclo olímpico y prefirió dar un paso al costado. “Como sabía que no iba a llegar a otros Juegos Olímpicos, preferí no quitarle el lugar a otro y dejar que los Gladiadores siguieran preparando el equipo sin mí. Para nosotros lo más importante es clasificar a los Juegos, porque eso es lo que nos da visibilidad”, señala, con la ilusión de que el handball argentino vuelva a estar en una cita olímpica en Los Ángeles 2028.

Tras el anuncio de su retiro, surgieron versiones sobre un posible quiebre con la dirigencia de la Confederación Argentina de Handball, especialmente luego de la salida del entrenador Guillermo Milano. Simonet desestimó cualquier conflicto personal, aunque sí dejó en claro una desilusión estructural. “La desilusión es no ver crecer al handball argentino como se merece. Esperábamos que clasificar a cuatro Juegos Olímpicos generara un crecimiento más grande y que la excusa de ‘no hay plata’ dejara de estar, pero no fue así”, afirmó.

El ex capitán recuerda reuniones con dirigentes que permitieron mejorar condiciones básicas de trabajo. “Después de Tokio 2020 tuvimos una reunión muy buena con Mario Moccia y Carlos Ferrea. Pudimos mejorar cosas elementales, como tener un médico en los entrenamientos, pelotas dignas o no tener que tomar agua de la canilla del baño. Son cosas que se han mejorado”, reconoce. 

Con la autoridad que le da la experiencia, el Chino apunta a una falencia central: la falta de un proyecto a largo plazo. “Necesitamos un proyecto para que jóvenes de entre 17 y 20 años se entrenen profesionalmente en Argentina mientras estudian, y lleguen con nivel a la Selección mayor”, propone. Incluso imagina un modelo innovador: “Un equipo semiprofesional con chicos y chicas de potencial, que se entrenen todos los días con entrenadores de estilo europeo y compitan en la mejor liga del país”. Y suma un cambio cultural imprescindible: “Hay que cambiar la mentalidad y no depender solamente del Estado. Buscar ingresos del sector privado y trabajar juntos: periodistas, jugadores, cuerpos técnicos y dirigentes”.

Mientras continúa su carrera en Montpellier —donde juega desde 2013 y con el que ganó la Champions League en 2018, además de ser elegido MVP del torneo—, Simonet aún no define cuándo colgará definitivamente las zapatillas. Su contrato finaliza al término de la temporada 2025/26. Lo que sí está claro es que su despedida de la Selección no fue un final abrupto, sino el cierre consciente de una etapa brillante, con un mensaje claro: el legado no termina en la cancha, también se construye pensando en lo que viene.

Fuente: Clarín

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