jueves 19 de febrero de 2026 - Edición Nº2633

Hockey | 3 ene 2026

Selección Argentina

A los 68 años, Marcela Arrausi sigue defendiendo la celeste y blanca y se prepara para un nuevo Mundial de hockey máster

La vida avanza, el cuerpo cambia y los tiempos se transforman. Pero hay pasiones que no entienden de calendarios. A los 68 años, Marcela Arrausi se prepara para un nuevo desafío internacional: el Mundial de hockey máster que se jugará en Bélgica del 6 al 16 de agosto. Será su cuarto campeonato del mundo y, posiblemente, el paso previo a competir en la categoría +70. La capitana del equipo dialogó con Rugido Sagrado Radio (FM 105.1) sobre su historia con el deporte, el esfuerzo que implica competir después de los 60 y el desafío de representar al país.


Junto a Marcela, un grupo de mujeres que dedicaron gran parte de su vida al hockey se niega a colgar el palo. Entrenan, compiten, se exigen y sueñan con representar al país, aun cuando el camino está lejos de ser sencillo. “Las ganas de competir no se pierden nunca”, afirma Marcela en diálogo radial.

La Asociación Argentina de Hockey Masters y Grand Masters (AAHM&GM), creada en 2016, organiza competencias para jugadoras de entre 35 y 70 años, agrupadas por edades. Cada dos años se disputa un Mundial, donde Argentina enfrenta a potencias históricas como Inglaterra y Países Bajos. Sin embargo, el mayor rival suele ser otro: el económico. “No recibimos apoyo estatal. Todo corre por cuenta de las jugadoras: el viaje, la estadía y también el cuerpo técnico”, explicó Arrausi. Cada equipo debe solventar entrenador, preparador físico y jefa de equipo. En números concretos, cada jugadora necesita reunir entre 3.500 y 4.000 dólares para poder viajar a Bélgica.

Por eso, el equipo apela a rifas, aportes solidarios y a la búsqueda constante de sponsors. “El año pasado hicimos una rifa para empezar a juntar fondos pensando en este Mundial”, contó la capitana, consciente de que, en muchos casos, el esfuerzo se multiplica: jubilaciones bajas, ingresos limitados y la decisión de priorizar un sueño.

El hockey después de los 60 no es el mismo. Los movimientos son más cuidados, el ritmo es distinto y las pausas para hidratarse y recuperar aire forman parte del entrenamiento. Aun así, la competencia sigue siendo intensa. “Entreno cuatro o cinco veces por semana. Cancha, gimnasio y mucha cabeza”, relató Arrausi, que vive en La Pampa desde hace tres décadas y entrena con jugadoras jóvenes en su club para mantenerse activa.

Perdí velocidad, claro, pero gané mucha inteligencia dentro de la cancha”, reflexionó. Además, tuvo que adaptarse a cambios profundos: del césped natural al sintético de arena y luego al de agua. “Fue aprender un deporte nuevo”, admitió. En Europa y Oceanía, el hockey sobre agua es una ventaja competitiva que obliga a las argentinas a redoblar el esfuerzo.

Más allá de lo deportivo, la experiencia máster es un fenómeno en crecimiento a nivel mundial. “En Europa hay categorías hasta +80. Es impresionante la cantidad de equipos y gente que mueve”, contó Marcela. Pero quizá el momento más emotivo llega fuera de la cancha. En La Pampa, entrena con divisiones formativas y comparte el club con su nieta Mora, de nueve años. “Ella me ve entrenar todo el tiempo. Jugamos juntas, me corrige, me enseña cosas nuevas. Me tratan como una más”, dijo, con la voz quebrada. “Eso es lo más lindo: el ida y vuelta, el juego, el ejemplo sin querer darlo”.

Arrausi no se define como un mensaje, pero lo deja claro: “Hay que seguir buscando lo que te apasiona, lo que te proyecta hacia adelante. Intentarlo siempre”. Hace años pensó que nunca más volvería a jugar al hockey. Hoy, se prepara para otro Mundial con la camiseta argentina.

En Bélgica, en agosto, habrá rivales difíciles, cansancio y sacrificio. Pero también habrá algo que no se negocia: la pasión intacta de un grupo de mujeres que demuestra que el deporte no se jubila y que los sueños, a cualquier edad, todavía se juegan.

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