Social | 23 nov 2025
Basquet
¿Qué nos pasa como sociedad para que alguien pueda gritar “negro de mierda” y creer que no habrá consecuencias?
Un episodio de fuerte gravedad institucional volvió a poner bajo la lupa la seguridad deportiva y el accionar policial en La Rioja. El basquetbolista senegalés Mouhamed Sow, de 23 años, exjugador de Ciclista Olímpico y actual integrante de Chamical Básquet en el Torneo Federal, denunció haber sido víctima de insultos racistas y trato abusivo por parte de la policía provincial tras el segundo partido de la serie ante Atlético Chilecito. El caso no solo expone fallas operativas y responsabilidades aún sin aclarar, sino que obliga a interrogarse sobre la persistencia del racismo en ámbitos que deberían ser espacios de inclusión, convivencia y respeto.
El hecho ocurrió cuando Sow abandonaba el estadio luego de la derrota de su equipo. Según lo difundido por el medio La Hora Deportiva, el jugador fue increpado por presuntas autoridades del club local, quienes lo agredieron verbalmente con insultos racistas, entre ellos la frase “negro de m…”. La situación derivó en un intercambio verbal hasta que intervino personal policial, cuya actuación no solo no contuvo el conflicto: lo agravó.
Un procedimiento desproporcionado
De acuerdo con el relato del equipo de Chamical, la policía esposó al jugador y lo trasladó a la alcaldía local como si se tratara de un sospechoso, pese a que el incidente había sido generado por agresiones recibidas desde la tribuna local. La retención se extendió más de lo previsto por un hecho insólito: los efectivos no contaban con la llave de las esposas.
Durante ese tiempo, el jugador permaneció inmovilizado y —según la denuncia— algunos policías intentaron sacarse fotos con él, una conducta que expuso una falta total de profesionalismo y profundizó la humillación.
La liberación del basquetbolista se demoró aún más con la llegada de representantes del club local, que intentaron radicar una contradenuncia, lo que prolongó la incertidumbre y obligó al plantel de Chamical a permanecer en la comisaría hasta altas horas de la madrugada.
Indignación y reclamos
El episodio generó un inmediato repudio en el básquet regional. Dirigentes, hinchas y referentes del deporte advirtieron que lo ocurrido trasciende lo competitivo y revela fallas graves en tres frentes:
-
la seguridad en los eventos,
-
el protocolo policial,
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y la persistencia de actos de racismo en el deporte argentino.
El caso, que sigue sin respuestas oficiales contundentes, deja planteadas preguntas urgentes sobre la actuación policial, la ausencia de protocolos claros y la persistencia de prácticas discriminatorias que vulneran derechos básicos.
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