Triatlón | 14 nov 2025
Dos argentinas entre gigantes: la destacada actuación de Johanna Pennella y Susana Oillataguirre en el Medio Ironman 70.3 de Marbella
El triatlón argentino volvió a decir presente en uno de los escenarios más exigentes del mundo: el Medio Ironman 70.3 de Marbella, en España, una edición histórica que reunió a 6.300 atletas de 114 países. Allí, dos argentinas brillaron entre la multitud: Susana Oillataguirre, de Mar del Plata, y Johanna Pennella, de Azul, quienes compartieron sus vivencias en el programa Rugido Sagrado Radio (FM 105.1).
Ambas completaron el durísimo recorrido andaluz con apenas cuatro minutos de diferencia. Pennella fue la cuarta argentina mejor ubicada con un tiempo de 5 horas 39 minutos, mientras que Oillataguirre cruzó la meta en 5 horas 43 minutos, confirmando la competitividad y la diversidad generacional del triatlón nacional: Susana, con 53 años, y Johanna, con 34, unidas en la misma pasión.
Marbella ofreció un escenario tan hermoso como despiadado. La natación se realizó en su playa, con un mar que, según contaron, cambió de carácter durante las largadas: “Había días con el agua planchada y otros con más movimiento. Justo el día de la carrera empezó a picarse un poco”, relató Pennella, quien reconoció que la natación fue su segmento más complejo.
La etapa de ciclismo fue la protagonista indiscutida del circuito, con casi 1.800 metros de desnivel acumulado, un recorrido que ambas describieron como exigente y comparable a etapas montañosas del Tour de Francia. Las bajadas, aunque no eran técnicas, demandaban atención extrema. “Vi muchas caídas, así que preferí bajar tranquila. Quería llegar sana”, expresó Oillataguirre, quien debió incluso lidiar con la cadena saliéndose en plena subida.
Pennella, por su parte, venía de completar un Ironman apenas 20 días antes, y el desgaste lo sintió: “No me sentí cómoda en ninguna de las tres disciplinas. Lo único que quería era llegar y llevarme la medalla”. Aun así, logró uno de los mejores tiempos argentinos en la competencia.
Dos caminos, una misma pasión
Más allá de los tiempos, ambas triatletas destacaron la satisfacción personal y el valor del esfuerzo. “El tiempo para mí es circunstancial. Depende del circuito y de cómo esté una. Estoy sumamente contenta con mi rendimiento”, aseguró Oillataguirre, quien vivió además una experiencia familiar inolvidable: su esposo también compitió y su hijo participó del Iron Kid. “Fue un combo completo, los tres participando. Una emoción bárbara”.
Pennella, aunque autocrítica con su desempeño, sabe que su objetivo estaba cumplido: terminar una de las pruebas más exigentes del calendario mundial. Ella misma se impone altas exigencias, pero confesó que esta vez la prioridad era simplemente completar el desafío.
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