domingo 23 de junio de 2024 - Edición Nº2027

JJ. OO. | 15 may 2024

Juegos Olimpicos Paris 2024

Vidas a los tumbos: Cindy Ngamba y Masomah Ali Zada, dos perfiles del Equipo de Refugiados en Paris

La boxeadora camerunesa Cindy Ngamba y la ciclista afgana Masomah Ali Zada forman parte del equipo que representará a los 100 millones de refugiados de todo el mundo en los Juegos Olimpicos.


Con 11 años, Cindy Ngamba huyó de Camerún con su madre y su hermano. Abandonar su poblado —donde vivía sin agua potable, ni letrinas, ni electricidad— era su única opción para no acabar como tantos otros niños de su edad, con la infancia arrancada, en alguna de las minas ilegales del país africano que lleva décadas despellejado por la violencia y la miseria.

Llegó a Reino Unido en 2009, pero se topó con un mundo lleno de prejuicios. Creció como una niña marginada, en un barrio a las afueras de Londres en el que se reían de ella por su acento. “Mi inglés no era muy bueno y sufría acoso escolar. Era una niña triste y tímida que intentaba encontrar una razón para levantarse cada día, pero era muy duro”, asegura. Forjó su carácter en los campos de fútbol del colegio, aunque tampoco terminaba de encajar. “No conocía cosas como el desodorante, así que olía mal en clase y los niños se burlaban de mí”, recuerda.

Así, golpe tras golpe, moldeó su madurez. El boxeo fue el faro que le dio la motivación que necesitaba. “Tenía 15 años y cerca de donde entrenábamos había un gimnasio del que salían un montón de chicos sudando y me picó la curiosidad. Entré y los vi ahí, enfrentados en el ring, dándose puñetazos, golpeando el saco. Esa imagen fue como un flechazo”, cuenta Ngamba, que se convirtió en la primera boxeadora refugiada que participará en unos Juegos Olímpicos.

Como esta joven de 26 años, que estuvo a punto de ser deportada, otros 35 deportistas competirán en París con el equipo de refugiados del Comité Olímpico Internacional (COI). Lucirán en el pecho los cinco anillos del logotipo olímpico. Entre ellos estarán el taekwondista afgano Abdullah Sediqi, el atleta sudanés Jamal Abdelmaji, el levantador de peso cubano Ramiro Mora Romero o la jugadora de bádminton iraní Dorsa Yavarivafa. La ciclista afgana Masomah Ali Zada, que debutó como deportista olímpica en Tokio 2020, está al frente de este grupo que, además del sacrificio y la disciplina, comparte un pasado de exilio forzado.

“Es un auténtico honor para mí ser la jefa de misión. Voy a tener la oportunidad de participar en unos Juegos Olímpicos nuevamente, solo que, en esta ocasión, no será como atleta. Esta vez, será muy diferente. Va a ser un momento de gran orgullo para mí”, manifiesta Ali Zada, que desafió a todo Afganistán la primera vez que se subió a una bicicleta con 6 años y que, como Ngamba, tuvo que huir de su país de origen. “Se podría incluso decir que el ciclismo estaba prohibido. Pero mi participación en los Juegos Olímpicos es la prueba de que todo el mundo puede practicar deporte. Es un símbolo de igualdad y libertad. Personalmente, creo que he roto ese tabú. He demostrado que el ciclismo es un deporte que también pueden practicar las mujeres”, incide en declaraciones a la página Athlete365, vinculada al COI.

Fue tal el repudio que generó su pasión por la bicicleta en la sociedad afgana, dominada por el régimen talibán, que un día un hombre la atropelló mientras paseaba con su bici. “Sabía que estaba en peligro, pero nunca imaginé que la gente podría agredirnos por eso. Casi todas las chicas que hacían ciclismo tuvieron la misma experiencia”, reconoce Ali Zada. Como Ngamba, sueña con que las mujeres de su país sean libres de decidir su destino.

Con el apoyo de la Fundación Olímpica para Refugiados, que organiza el equipo, y el impulso de ACNUR, la delegación representará a una de las comunidades más numerosas presentes en los Juegos Olímpicos, ya que hay más de 100 millones de refugiados en todo el mundo. Los preparativos son una auténtica odisea porque los atletas de este equipo viven dispersos por varios países, desde Canadá hasta Australia. Se comunican por WhatsApp a diario y se darán cita durante varios días en la ciudad francesa de Bayeux, antes de que empiecen las competiciones. 

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